La afición potosina volvió a reunirse en el Estadio Libertad Financiera para apoyar a la Selección Mexicana en su tercer compromiso mundialista. Desde horas antes del encuentro se vivió un gran ambiente familiar, con dinámicas, actividades y una gran expectativa por ver en acción al Tricolor.

Para este partido, Javier Aguirre realizó modificaciones en su once inicial y dio oportunidad a jugadores como Guillermo Martínez, Mateo Chávez y Guillermo Ochoa. La apuesta rindió frutos: Mateo Chávez, hijo del histórico “Tilón” Chávez, debutó con gol para abrir el marcador. Más tarde, Julián Quiñones amplió la ventaja y, para sellar la victoria, Álvaro Fidalgo firmó un auténtico golazo al colocar el balón en el ángulo de la portería checa.
La noche también tuvo un momento especial para la afición, que presenció lo que podría ser el último partido mundialista de Guillermo Ochoa con la Selección Mexicana. Con este triunfo, México cerró la fase de grupos con paso perfecto, nueve puntos de nueve posibles y sin recibir anotaciones.

Tras el silbatazo final, la celebración se trasladó a la Glorieta Francisco González Bocanegra, donde cientos de potosinos festejaron el pase a los dieciseisavos de final entre música, baile, comida y un ambiente inmejorable, consolidando lo que ya parece convertirse en un ritual potosino para celebrar las victorias del Tricolor.

